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Foto: Zwelethu Mthethwa

Pobre del artista africano que no sea lo bastante folclórico

Tania Adam

 

A partir d’avui, obrim des del Bloc del Ci+ una finestra per la coneixement de la diàspora africana i la seva creació cultural contemporània. Ho fem iniciant una col·laboració estable amb un projecte cultural referent en aquest àmbit: Radio Africa Magazine (RAMag). Comencem amb l’article “Pobre del artista africano que no sea lo bastante folclórico”, de Tania Adam.

 

 

En el fondo se trata de la descolonización de la mirada. Sería interesante observar al otro desde la misma altura, ni hacia abajo ni hacia arriba sino en línea recta

Hace apenas unos años descubrí la importancia de la cultura y las artes como piezas clave para la descolonización de la mirada sobre África. Durante mucho tiempo observé el continente bajo los parámetros de los medios de comunicación o de organizaciones internacionales y ONG que actuaban en países africanos beneficiándose de lemas generalizados como “Soluciona el hambre en África”, “Ayuda a África”, “África te necesita”… Estos eslóganes que, en general, transmiten un mensaje de miseria, incapacidad y atraso han teñido la imagen del continente, incrementando la percepción sesgada sobre sus habitantes y no favoreciendo, en absoluto, una visión real de los africanos y africanas que viven en él (y, si cabe, en la diáspora). Hay tantas Áfricas como habitantes la componen.

Reducir la realidad de “todos” los habitantes a la pobreza monetaria es, simplemente, una falacia. Esta mirada, creada ya desde las escuelas, favorece un pensamiento único en el que no se ve a los africanos y africanas como dueños de su destino ni con capacidad para crear y pensar. Además, tras esta óptica es complicado visualizar y pensar en la existencia de emprendedores, profesionales cualificados, creadores contemporáneos, etc. como una realidad africana.

Me da vergüenza haberme dejado llevar, en algún momento de mi vida, por la corriente de la ignorancia, sobre todo si miro donde están mis raíces. Pero si lo pienso bien me puedo exculpar con mucha facilidad: la sociedad te empuja a pensar así. Si quieres ver la realidad tienes que seguir caminos alternativos como el que empecé a trazar hace unos ocho años, cuando llegué a Barcelona. Entonces comienzo a identificarme como una africana en la diáspora y emprendo el camino que me llevará a descubrir un tesoro que pienso que pocos ven: la creación contemporánea de origen africano.

Vivir en España y querer saber sobre África puede llegar a ser una tarea ardua. Aquí, el desconocimiento sobre el continente es realmente preocupante, sobretodo si tenemos en cuenta su cercanía geográfica y en el incremento de la inmigración africana en los últimos años. A principios de este siglo se empezó a producir el famoso “fenómeno de los cayucos”, la llegada por mar de inmigrantes africanos. Algunos medios lo consideraron como una invasión en toda regla, dando a entender además que el groso de la inmigración llegaba por mar. Algo que no deja de ser curioso, ya que los inmigrantes africanos no son para nada los más numerosos, y suponen (por ejemplo) un 7% del total de la inmigración en una ciudad tradicionalmente de acogida como Barcelona. En todo caso, este se convirtió en todo un fenómeno mediático que afectó a la forma de percibir a “todos” los inmigrantes de origen africano, reduciéndolos a personas con poca educación, sin estudios, que venían a cubrir los trabajos que nadie más quería hacer. Esta percepción junto con la imagen distorsionada y el poco conocimiento del continente, incrementó los estereotipos y prejuicios de la diáspora africana en España.

Con la intención de romper esta imagen empecé a trabajar junto a Sara Losa en un documental,  Expresiones del África Negra en Barcelona, una pieza de 30 minutos que reúne a diferentes creadores de la ciudad que suelen estar fuera del imaginario colectivo a la hora de pensar en inmigración negroafricana. Durante media hora estos artistas que hablan sobre sus creaciones, su relación con el continente y con Barcelona, rompen muchos estereotipos y ponen sobre la mesa reflexiones y debates difíciles de oír en la calle. Nos vimos sorprendidas al entrar en un universo desconocido y tan rico del cual me ha sido imposible liberarme. Al sumergirme en el mundo de la creación proveniente de continente y de la diáspora, supe que esta creatividad se tenía que dar a conocer.

En esta inmersión surgieron tantas preguntas como descubrimientos, y uno de los primeros interrogantes planteados fue la definición del “arte africano”. En un continente compuesto por 55 Estados donde conviven abundantes identidades culturales (habitan aproximadamente tres mil grupos étnicos que hablan más de dos mil lenguas), incluso dentro de un mismo Estado-nación, ¿es posible hablar de arte africano? Teniendo en cuenta esta multiplicidad cultural, llegamos a la conclusión de que puede resultar embarazoso hablar en términos generalistas de “cultura africana”, “arte africano” o “música africana”, al igual que lo sería si habláramos de arte europeo o música europea.

Al acercarnos un poco más a los creadores aparecen testimonios sobre la identidad o la “autenticidad africana” de los artistas contemporáneos. Muchos creadores defienden su universalidad y reniegan del encasillamiento impuesto por Occidente, por el simple hecho de ser africanos. Es decir, rechazan la folclorización de su trabajo pero no su identidad africana en las creaciones. Según nos comenta el comisario de exposiciones de arte contemporáneo de origen africano Pep Subirós en una entrevista para Guinguinbali: “No se puede hablar del ‘arte africano’ en general. El hombre occidental se dirige a las culturas africanas como si fueran manifestaciones primitivas, naturales, no contaminadas por la civilización. Y pobres de aquellos artistas africanos que no sean lo suficientemente “africanos” según los parámetros occidentales”.

La creación contemporánea proveniente de África empieza a ser visible a partir de los años noventa potenciada por el “efecto globalización”. Esta visibilidad se da con más intensidad en los países occidentales que tuvieron conexiones coloniales con las sociedades africanas, como Francia, Reino Unido e incluso Estados Unidos. A lo largo de esta década y hasta principios del siglo XXI se promueven numerosas exposiciones en Europa (incluyendo España) y Estados Unidos. Estas iniciativas, junto con las surgidas en el propio continente (algunas ya consolidadas como en el caso de la Bienal de Arte Contemporáneo Dak’art, Rencontres de Bamako. Biennal de fotografía, FESPACO o Festival au Desert) ponen en órbita las expresiones culturales contemporáneas de origen africano. Esta globalización también ha permitido a muchos artistas nutrirse de las últimas tendencias creativas a escala internacional, y al mismo tiempo, utilizar plataformas digitales para dar a conocer sus trabajos de forma directa y con menos recursos. Este hecho les ha convertido, en algunas ocasiones, en valiosos embajadores de África.

A pesar de todo, existe un escaso conocimiento del trabajo de los creadores africanos, y es casi inexistente para el caso de la diáspora. Por ello es “habitual” que se piense que no existe producción cultural más allá de las expresiones tradicionales y folclóricas, o de las grandes figuras musicales como el senegalés Youssou N’Dour, el marfileño Alpha Blondie, o artistas mimados de los circuitos del world music como Amadou&Mariam, Rokia Traoré, o Toumani Diabaté. Sin embargo, y pese a la inexistencia de infraestructuras y apoyos institucionales o financieros para la creación del sector cultural, el continente no está parado, sino en constante mutación, especialmente a nivel musical. Pero más allá de las últimas revelaciones musicales podemos encontrar grandes escritores (Chimamanda AdichieBen OkriMia CoutoWole SoyinkaChinua Achebe…), artistas plásticos (El AnatsuiYinka ShonibareOusmane SowJane Alexander…), fotógrafos (Samuel Fosso,Zwelethu MthethwaAida MulunehAndrew DosunmuFilipe Branquinho…) e incluso diseñadores de moda que participan en las pasarelas europeas y americanas (Maki OhDuro OlowuChristine BrownKiko Romeo, etc). En cualquier caso, la creación no es tan abundante como en Occidente, debido en parte a la inexistencia de un mercado propio para los productos culturales. Pero sin duda la creatividad está a la orden del día en muchas ciudades africanas, ya que lo artístico no es independiente del resto de la vida, sino que está fuertemente comprometida con ella.

A pesar de su invisibilidad,  poco a poco los artistas están abriendo una nueva ventana para que el mundo vea el continente con otros ojos. No se puede ignorar su capacidad para profundizar en el conocimiento de las sociedades africanas modernas. Abrir la mirada a estos creadores es, por tanto, entender su realidad, su forma de ver la vida, conocer la sociedad que les envuelve y acercase a una África real. Y yo no puedo dejar de trabajar para mostrarlo porque me gusta lo que veo, me gusta lo que hacen, y me enorgullece la creación que de allí y su diáspora procede.

 

Article originàriament publicat a: Radio Africa Magazine (RAMag)   Blogs El Pais “Africa no es un País”

Fotografia: ©Zwelethu Mthethwa

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